Ahora que por fin la publicación de Matalobos ha comenzado, y solamente treinta horas después de publicar el primer capítulo, percibo que la acogida es buena y que los lectores me acompañan como lo hacen con Reflexiones de un Aprendiz de Brujo, quiero aprovechar para aclarar un tema sobre el que varias personas me han preguntado.
- ¿Por qué no esperas y la publicas?
- ¿Por qué no la presentas a concursos?
- ¿Por qué gratis?
Creo que esas tres resumen de forma concisa las preguntas que recibo desde hace varias semanas constantemente, así que voy a explicarlas aquí.
¿Por qué no esperas y la publicas?
Publicar es extremadamente difícil para los autores noveles. Estadísticamente, las editoriales publican alrededor del 1% de los manuscritos que reciben. Es necesario tener contactos, contar con un agente, moverse bien y además de todo, tener suerte. Paralelamente, lo más común es que las oportunidades de publicar recaigan en personas que ya están en el medio, que escriben en periódicos o en revistas. En definitiva, personas que viven de eso. Yo voy a cumplir 37 años, y mis circunstancias personales no me permiten en este momento de mi vida jugármelo todo a una carrera de escritor. Tengo dos niños, y mal que bien, una profesión (informática) con la que me gano medianamente bien la vida.
¿Por qué no la presentas a concursos?
Presentar una novela a concursos es el camino más probable y razonable que tiene un autor novel para llegar a publicar. Como explico en el post Matalobos del blog, yo estaba escribiendo una novela, que transformé en dos. Matalobos es una de las dos, y decidí publicarla por esta vía. La otra, titulada Álgebra Maldita, aún sin terminar, será la que presente a concursos para intentar publicarla por el método tradicional.
¿Por qué gratis?
Finalmente, la pregunta del millón. Como todos los que no lo han hecho imaginan, y como los que sí lo han hecho saben, escribir una novela representa un esfuerzo enorme. Más aún si uno trabaja de otra cosa para vivir. Son muchos cientos, sino miles de horas. Yo me doy por satisfecho si en cinco o seis horas de trabajo consigo tres páginas decentes, y más tarde vuelvo sobre ellas, y dedico otras tantas horas a corregirlas. Además, es necesario investigar, buscar, leer información sobre lo que uno está escribiendo. En fin, la tarea es brutal. ¿Por qué dar el resultado de todo ese esfuerzo gratis? Por varias razones. Evidentemente, la primera y más obvia es que, como escritor, aún no estoy en condiciones de pretender que nadie esté dispuesto a pagar por un libro mío. Aparte de eso, después de casi un año de trabajar sin descanso, uno comienza a necesitar feedback, conocer si a los demás les interesa lo que hace, si es posible que en el futuro alguien pueda llegar a plantearse la posibilidad de pagar para leer lo que escribo. La primera recompensa necesaria en el oficio de escribir no es el dinero, sino el reconocimiento.
Por eso, queridos lectores, quiero decirles que Matalobos no es gratis. Cada vez que una persona lee un capítulo me siento retribuido. Si además deja su opinión, o un simple “me gustó”, entonces la satisfacción es enorme. Por eso les pido ayuda. No quiero dinero por Matalobos. Solamente quiero que la gente conozca mi trabajo. Si les gusta, no duden en invitar más gente a leerla. El tiempo invertido en leer, vuestra opinión, y ayudarme a difundir Matalobos son la mejor retribución que pueden darme.
Muchas gracias por recorrer conmigo el camino de Matalobos.
Federico Firpo Bodner
Barcelona, 9 de enero de 2010.





Voy a comenzar a leerme el primer capítulo. Te mantendré informado. Mientras, voy a recomendársela a más de uno que conozco.
Me fascina tu idea y como escribes.
Rodrigo Blanco
Boston, MA
U.S.A.
Muchas gracias Rodrigo!
Por cierto, he echado un vistazo a tu portfolio. Enhorabuena!
Saludos,
Federico
HOLA he descubierto tu novela por casualidad y me la he leido de un tiron me esta gustando,el jueves estare esperando para ver como sigue GRACIAS
Gracias a tí por participar del proyecto!
Saludos, y espero seguirte leyendo por estos lados,
Federico
Hola Pilux!!! finalmente me llegó la hora.. con el mayor dolcefarniente que propicia el verano, me dispongo a dar lectura a tus cuentos fantásticos!! desde ya , gracias por el rato.. despues te cuento aun no empecé..pero te mando un par de comentrarios.. a estas NOTAS del AUTOr que estoy leyendo , en el site de Matalobos.
..alguna vez lei y recorté, y despues perdí, algo que decia: “..d e 10 libros que se imaginan, 1 se escribe, de 10 q se escriben, 1 se publica, de 10 que se publican 1 se compra, de 10 que se compran, 1 se lee…” que va cha che… ser mago no es lo mismo que ser carpintero…… porque aquello de que “es gratis” matalobos… ¿en qué sentido?… vos ya habras tenido tu “paga” millonaria al darte el gusto de imaginarla, formarla, perderte en ella, someterte y salir triunfante… y yo.. pobre inocente, que me meto en la boca de un lobo… cómo saber si esto es gratis… y si nunca más puedo despertar?’…Grande Pilux… deseame suerte!!!
Claro que te dese suerte! Toda la del mundo!
Es muy bueno que lo hayas recortado y después perdido, el mensaje lo pinta muy bien
Por supuesto que es una gratificación enorme el haberla escrito, y lo disfruté mucho, pero la más importante y la que más llena es el saberse leído
Un beso grande, y un placer que andes por aquí,
Pilo
Federico, te desconocia en ésta faceta y verdaderamente me has sorprendido.Bajo mi humilde punto de vista, eres un gran escritor.Tu padre me facilitó tu tarjeta y cuando he entrado en la página, no pensaba que iba a disfrutar tanto.Me encanta tu novela y espero ansiosa el próximo capítulo Me “he chupado los ocho del tirón”..Si además, como dices, tu mejor recompensa es que te leamos y reconozcamos tu trabajo, considérate el más rico del mundo.Muchas gracias por altruistamente, proporcionarnos a los “anonimos” un buen rato de lectura interesante y amena.Te animo a que sigas adelante y enhorabuena.
Muchas gracias, María Victoria!
De verdad, es muy gratificante recibir este tipo de comentarios. Ojalá pueda seguir teniendo el honor de tu lectura.
Te mando un saludo afectuoso,
Federico.